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Bajo la lupa Violencia de género: un enemigo silencioso
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Martes, 19 de Mayo de 2009 12:21

Violencia contra la mujer: soluciones al alcance de la víctima

La Parroquia El Cafetal cuenta con diferentes instancias en caso de ser víctima de violencia de género. Además de INAMUJER, los jueces de paz y la Defensoría Municipal de la Mujer brindan asesoría psicológica y legal

Texto: Marisela Castillo Apitz
Orlando Alfonzo
Foto: Rodrigo Suárez

bajolalupaed44_detalle2Uno de los grandes mitos acerca de la violencia de género es asociar su presencia a zonas populares ignorando que la mujer puede ser víctima de su pareja sin importar la condición socioeconómica. En la actualidad existen casos de mujeres exitosas en el ámbito laboral que sus vidas se ven empañadas porque se encuentran al lado de un agresor que pretende dominarlas por la fuerza.
A pesar de lo remoto de los orígenes de la violencia de género, las agresiones que recibe una mujer son cada vez peores, hasta el punto de considerarse como un problema de salud pública mundial.
Venezuela no escapa de esta realidad. Según datos aportados por el Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER) en 2008, 37.614 mujeres llamaron al 0800 MUJERES, teléfono de ayuda creado por este organismo para denunciar cualquier tipo de violencia.
En el caso específico del Municipio Baruta, en tres meses, se denunciaron 62 casos en la Defensoría Municipal de la Mujer, según informa Maeca López, directora de Desarrollo Social de la alcaldía de Baruta.
En vista de la gravedad de este problema diversas iniciativas están surgiendo por parte de los organismos responsables. Según López, la creación de la Defensoría Municipal de la Mujer era una deuda que se tenía con la población femenina del municipio. 
Para desarrollar este proyecto destinaron un espacio en el Polideportivo Rafael Vidal, ubicado en La Trinidad, en el que se ofrece asistencia jurídica integral y apoyo psicológico a las víctimas. Para López el objetivo principal de esta oficina es brindar un punto de encuentro a la familia. “Cuando se agrede a una mujer, se atenta contra todo su entorno. Por esta razón, atendemos a la víctima, hijos y agresor”.
En relación con este proyecto se tiene planificado la apertura de tres oficinas en cada parroquia; es decir, El Cafetal contará con su sede propia.
Otro de los avances que el país ha registrado en esta materia es la aprobación de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. En este sentido, Amnistía Internacional sostiene, en un comunicado oficial, que Venezuela ha dado un paso importante para erradicar este problema porque se estipula que la violencia en pareja es un delito, reafirma la responsabilidad del Estado a erradicarla y establece medidas para proteger a las mujeres en peligro y para castigar a los responsables.
La justicia de paz es otra de las herramientas de apoyo. La parroquia cuenta con jueces de paz que están en capacidad de atender este tipo de casos. “Son vecinos de confianza escogidos por la comunidad con la preparación necesaria para buscar la conciliación. Sin embargo, cuando se reportan agresiones físicas, se remiten directamente a la fiscalía”, explica Susana Rodríguez, coordinadora de la oficina de justicia de paz de la alcaldía de Baruta.
A través de la justicia de paz, desde 2007 hasta hoy sólo se han atendido tres casos de violencia contra la mujer en la urbanización Santa Paula. La jueza de paz de Chuao Angela Ingniano, señaló que “la gente no quiere denunciar y menos con jueces de paz”, sin embargo recomienda acudir a ellos porque “son personas allegadas que se han ganado el respeto de los vecinos y que garantizan confidencialidad”.

Reconócelo

Para la mayoría de las mujeres no es fácil distinguir cuándo se es víctima de actitudes violentas, a menos que se trate de abuso sexual o físico, desconociendo que la legislación venezolana tipifica 19 tipos de violencia.
Inamujer, en su página web, publicó información relacionada a las actitudes que pueden alertar a una mujer para identificar rápidamente a un agresor.
-Violencia patrimonial y económica: cuando la mujer tiene independencia financiera y su pareja es agresiva, por lo general, el hombre le exige que abandone su trabajo, obligándola a cambiar de profesión, cancelar todos los gastos familiares, roba su salario y vende propiedades que tengan en común sin su consentimiento. Pero, cuando la mujer no tiene sueldo propio, el esposo le exige cuentas por cada centavo, no le da dinero para su esparcimiento y no provee recursos para el mantenimiento de la familia.
-Violencia no verbal: existen casos en que las miradas, acciones amenazadoras, descalificadoras o críticas se hacen presentes, sin utilizar violencia física. Un ejemplo es recortar artículos de prensa sobre homicidios de mujeres por sus esposos y pegarlos en la nevera.
-Violencia verbal: las frases “eres una buena para nada”, “no sirves para eso”, “eres una enferma” o “eres una incapaz”. Así como “si me dejas te mato”,  “no te podrás liberar de mi” o “nadie te creerá”, son señales de sufrir violencia psicológica.
-Violencia doméstica: destruir objetos familiares (muebles, vajillas, fotos), privar del uso del teléfono celular, comida, confiscar llaves o papeles de identidad, secuestrar a la persona o dejarla en la calle sin la posibilidad de entrar a la casa son algunas señales.
Es por estas razones que la mujer debe conocer que tiene a su disposición múltiples herramientas para salir adelante de un problema de esta envergadura y poner a salvo su integridad y en algunos casos la de sus hijos. En este sentido, las jefaturas, prefecturas, cuerpos policiales y fiscalía son algunos órganos receptores de denuncias. En el caso de los habitantes de El Cafetal, además de los módulos policiales, la oficina municipal de la Defensoría de la Mujer, ubicada en La Trinidad, es un lugar cercano donde se puede acudir.

No todo es blanco y negro

La violencia de género es, sin duda, un problema de salud pública que se maneja con cifras negras, es decir, la mayoría de las víctimas no denuncian. Las razones son muchas: miedo, ignorancia, dependencia económica y emocional, baja autoestima de la víctima, entre otras.
Sin embargo, a pesar de todas las herramientas legales que la mujer dispone para denunciar al agresor, la psicoterapeuta Elizabeth Rojas explica que es importante revisar otras aristas de la situación. “Cuando se dirige la mirada a este problema solemos ver a la mujer como víctima y al hombre como victimario. Y parcialmente esto es correcto. Sin embargo, cuando en una pareja nos encontramos con una mujer atrapada en una relación de abuso, usualmente nos compadecemos de ella y sentimos rabia contra su agresor”. Sin embargo, la especialista explica que cuando una mujer materializa su vida al lado de un victimario es porque está reflejando su situación interna, que por lo general son alianzas psicológicas inconscientes.
Rojas opina que la violencia de género es un problema de salud pública, por lo que es indispensable contar con leyes que castiguen el maltrato a la mujer en cualquier forma. Sin embargo, a su juicio no es suficiente el aspecto legal. “La mujer necesita reconocer lo que le ocurre y qué la obliga a quedarse justo donde está. De lo contrario, por más leyes que haya seguiremos teniendo mujeres que respondan ‘mi marido me pega lo normal’, como dijo una mujer entrevistada por una revista española en una artículo sobre el tema”.

No esperes, actúa y pide ayuda
INAMUJER    0800MUJERES
Oficina de Justicia de Paz. Alcaldía de Baruta    906.15.59
Defensoría Municipal de la Mujer. Baruta    944.16.45 / 942.16.97
Atención Integral al ciudadano. Policía Municipal de Baruta    943.49.67



 
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